Gustavo Quintero Cardona, como era su nombre de pila, uno de los muy buenos documentalistas de tv, se nos fué al encuentro con Dios, el día del Padre. Tan culto como informado. A las 9:00 am ya se había comprado y leído cinco diarios. Y escuchado los noticieros matinales de la radio local donde también hizo su aporte. Los sábados no le podía faltar El Tabloide en el que algún tiempo colaboró. Padeció de un cáncer con la discreción que fue su vida al lado de su bella, la Lic. Esperanza Londoño Materón, Gustavito, hijo de ambos y Sarita, su nieta. Tetero, como le decíamos afectuosamente, era gimnasiano como el empresario Jorge Ramírez o los médicos Gustavo Luna y Hermes Farfán y egresado como periodista y comunicador social de Univalle, tenía un poco más de 72 años (parecía de 60) nos enseñó que frente a la difusión de la noticia el periodista debe ser cauteloso “los verdaderos protagonistas son los que están involucrados en los hechos, no quien lo difunde”. Como el poeta de la raza se nos fué “con esa muerte elemental y simple”.


Los textos de Gustavo Álvarez Gardeazábal, Germán Castro Caicedo, Omar Franco, Daniel Potes, Daniel Samper, Walter Mondragón, William Ospina,John Berger, Ryszard Kapuściński y Gabo, entre otros, perdieron a un lector constante que jamás se ufanó de nada habiendo sido grande y desechado posibilidades de fama y dinero donde se le antojara.

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